El lejano oeste de India: PARTE II

El lejano oeste de India: PARTE II

Continuamos nuestro recorrido en la siguiente parada que fue en Bhirandiyara, un pequeño pueblo famoso por su Maava, un dulce hecho de azúcar y leche condensada, parecido al dulce de leche argentino. La comunidad Meghwal que vive aquí es también famosa por sus bordados y sus típicas Bhungas (cabañas de barro con pinturas tradicionales) que pasamos en nuestro camino a Dhordo. En temporada alta, en este cruce un checkpoint militar nos hubiera frenado para tomarnos los datos y quedarse con una fotocopia de nuestro pasaporte (que nos la terminaron pidiendo más adelante). Acercándonos tanto a la frontera con Pakistán prefieren tomar ciertos recaudos.

Llegamos unos días antes del comienzo del Festival Rann Utsav (desde principio de noviembre a fin de febrero cada año), donde un pueblo de carpas surge del medio del desierto de Thar para exponer artesanías, bailes, comidas y recibir a los visitantes que asisten a ver el espectáculo natural que es el salar.
Por unas lluvias inesperadas, este año el festival iniciará con el salar todavía húmedo y esperan que se seque completamente para Diciembre. Aún así, nuestra visita valió totalmente la pena, encontrándonos solos frente a un espejo de agua infinito que se fundía en el horizonte con el cielo.
En el camino pudimos encontrar unas partes de salar secas para caminarlo y sacar algunas fotos y al final de la carretera nos chocamos con unas escaleras de 15 metros de alto diseñadas con la estructura del Sodio (Na) y Cloro (Cl) que componen la molécula de la sal como modelo.

Luego de apreciar un largo rato la soledad y el paisaje seguimos ruta. Al parecer dentro de un mes este lugar va a tener miles de visitantes por día, sacando fotos y montando camellos y burros.
En el camino a Khavda vimos en una laguna algunos flamencos que avecinan la migración de medio millón de estos hermosos animales en un lago accesible sólo en camello. Aprovechamos la parada en este pueblo para comprar algún dulce y snack típico para el atardecer que se acercaba y tomarnos junto a los intrigados locales un tradicional chai (té).

La última parada la hicimos en Kalo Dungar, también conocido como Black Hills. Con 462 msnm es el punto más alto del distrito y fue el lugar elegido para ver un atardecer alucinante. Tranquilos, solos, viendo el sol caer y el cielo convertirse en fuego, recordamos el día que pasamos y volvimos al presente, agradeciendo por una experiencia que no muchos conocen pero que nadie puede dejar de tener.

Si planeas visitar el distrito de Kutch por unos días, la ciudad de Bhuj tiene unos templos y palacios dignos de visitar, mientras que en la costa sur se encuentra el pueblo de Mandvi, con una playa que mezcla camellos con molinos de viento, barcos en construcción, callejones que parecen de hace siglos y palacios protagonistas de películas. Unos 15 km antes de Mandvi, no dejes de parar en el Templo Jain de 72 Jinalayas donde puedes recorrerlo sin prisa, entender un poco esta religión y ser invitado a almorzar junto a la congregación en su comedor comunitario.

Si quieres salir del circuito turístico típico de India y ver algo realmente original y auténtico, no lo dudes, ¡El distrito de Kutch en el lejano oeste te dejará más que satisfecho!

Escribe: @mochilayriñonera



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