Caminando por Myanmar: PARTE I

Caminando por Myanmar: PARTE I

Myanmar es un país repleto tanto de paisajes como gente hermosa y es realmente difícil no sentir simpatía y hasta empatía por este pueblo compuesto por más de 100 etnias diferentes que sufrió durante las últimas décadas.

Al llegar a Kalaw, un pueblo pequeño y tranquilo en las sierras del centro del país, decidimos instalarnos y averiguar en una agencia recomendada por el famoso trek a través de sierras y un extenso valle, desde Kalaw hasta el Lago Inle, cerca de Nyaung Shwe. Mientras hacíamos nuestras averiguaciones, nos encontramos con un amigo viajero que iba a empezar la caminata al día siguiente con un guía que no podíamos dejar pasar. Confiando en su instinto y buscando alternativas, fuimos a conocerlo.

Nos recibió Oo Raw Bin (“el Sr. Robin”), un hombre de 59 años de origen hindú, segunda generación en el país y que lleva haciendo esta caminata hace más o menos 25, los últimos 14 años ininterrumpidamente. Orgulloso, nos mostró fotos de su padre como mecánico en la Segunda Guerra Mundial, un libro con comentarios de clientes que data desde 1996 y un mapa grande para contarnos el recorrido que iniciaríamos al día siguiente. Nos contó que está casado con una mujer budista y tiene un hijo de 15 años no muy entusiasmado con el negocio familiar.

Su valor agregado, además de sus años de experiencia, es que toma un camino diferente al del resto de los tours, pasando la mayor parte de la caminata, prácticamente sin cruzarte otro turista (que en la temporada alta puede ser difícil).

El primer día va a visitar un chamán, un médico tribal que conoce hace años; el segundo día toma otra ruta abriéndose del camino más transitado y el tercer día llega a orilla del Lago Inle a un pueblo más al sur que el resto de los grupos, dándonos más tiempo de paseo por los canales y el Lago. El precio, inclusive, fue super accesible. Entusiasmados, nos anotamos enseguida con él.

A la mañana siguiente, a eso de las 9.00hs nos recibió en su oficina. Nos despedimos de nuestras mochilas grandes, que las volveríamos a ver directamente 3 días después en nuestro hotel en Nyaung Shwe.
Nos abrochamos la mochila con unas mudas de ropa, campera, cámara de fotos, repelente y agua y empezamos la caminata. Las primeros kilómetros fueron de presentación. Nos reencontramos con nuestro amigo catalán que nos presentó a una compañera francesa. Por 10-12 horas diarias los próximos días la imagen se iba a repetir, los 4 caminando juntos charlando o en silencio, detrás de Raw Bin.
Sin siquiera haber salido de Kalaw, ya habíamos hecho diez paradas para mostrarnos frutos, plantas y yuyos, algunos conocidos (como el jackfruit, dragonfruit, mangos, etcétera) y otros que sin él los hubiésemos pasado totalmente por al lado: “Con esto se hace té para frenar las diarreas”, “con esto se cura la cirrosis”, “esta planta la usamos para hacer un rico curry”. Nos dimos cuenta al poco tiempo la suerte que teníamos de estar haciendo la caminata con alguien tan experimentado y con tanto conocimiento para compartir.

En la segunda parte de esta crónica, la caminata inolvidable de tres días junto a Raw Bin.

Escribe: @mochileroyriñonera



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