16 Sep Auroville, capital del mundo: PARTE I
Llegamos a Pondicherry, al sur este de India, para una visita muy particular. Si tienes unos días por esta zona no dejes de visitar el White Town, un barrio con estilo colonial francés muy lindo a orillas del Golfo de Bengala.
Pero esta nota gira en torno a otro lugar a sólo 10 kilómetros al norte de Pondicherry compartiendo el territorio con el estado de Tamil Nadu, Auroville.

El objetivo: “Auroville desea ser un pueblo universal, donde hombres y mujeres de todos los países puedan vivir en paz y progresiva armonía, más allá de todo credo, toda política y toda nacionalidad. El propósito de Auroville es lograr la unidad humana”.
50 años después, podemos decir que somos testigos que lo están cumpliendo.
La historia comienza hace un siglo, cuando en los 1920’s Mirra Alfasa, una mujer de origen francesa viajó a India, conoció a Sri Aurobindo, un maestro de yoga, poeta, filósofo y político pro-independencia indio, de quien se convirtió en discípulo y con el que estableció una relación espiritual llegando eventualmente a la idea de crear un pueblo universal, un experimento social.

La idea empezó a tomar forma en el Ashram que compartían y manejaban en la ciudad de Pondicherry, hoy convertido en su mausoleo, pero recién se llevó a cabo en 1968, gatillado por conflictos bélicos internacionales, principalmente la crisis de misiles nucleares soviéticos en las costas cubanas.
Lo primero que visitamos fue el visitor center y nos sumergimos en los ideales y la historia viendo banners, frases, ideologías, imágenes y videos de quién y cómo gestaron lo que hoy es Auroville.
En palabras de La Madre (como se la conoció a Mirra Alfassa): “Debe existir sobre la Tierra un lugar inalienable, un lugar que no pertenezca a ninguna nación, un sitio en donde todos los seres de buena voluntad, sinceros en sus aspiraciones, puedan vivir libremente como ciudadanos del mundo”.
Su carta magna expone los principales ideales del movimiento:
Auroville no pertenece a nadie en particular, Auroville pertenece a la humanidad en su conjunto, pero para vivir en Auroville hace falta ser servidor voluntario de la consciencia divina.
Auroville será el lugar de la educación permanente, del progreso constante, y de la juventud que nunca envejece.
Auroville quiere ser el puente entre el pasado y el futuro. Aprovechando todos los descubrimientos exteriores e interiores, Auroville se lanzará audazmente en el futuro.
Auroville será el lugar de una investigación material y espiritual para dar una manifestación viva a una unidad humana concreta.

En 1965 fue presentado a la ONU y al gobierno indio y en 1966 la UNESCO aceptó y apoyó el proyecto.
En febrero de 1968, con la presencia del presidente indio y representantes de todos los estados de India y de 124 países, se inauguró el pueblo en un acto que contó con más de 5.000 personas. Cada representante invitado trajo tierra de sus lugares de origen, la cual se enterró en una urna junto a la carta magna en el centro de Auroville.
Al día siguiente del acto, los únicos que quedaron en el lugar fueron algunas decenas de idealistas que querían poner manos a la obra. Un grupo de franceses fueron en una caravana de 15 vehículos desde París hasta el sur de India, llevando materiales y muchas ganas y llevándose la desilusión de encontrar un descampado árido, con tierra roja dura y aislado de todo.
Pero gracias a la ayuda de los pueblerinos de alrededor que vieron con buenos ojos la llegada de todos estos extranjeros, fueron aprendiendo y creciendo. Desarrollaron primero unas cabañas precarias y algunos lugares de sombra, bajo la guía espiritual y logística de La Madre. El arquitecto francés Roger Anger, junto a La Madre, diseñaron el pueblo en forma de espiral, partiendo del centro geográfico donde se encuentra un enorme árbol Banyan (el mismo bajo el cual Buda se iluminó) y hoy en día el Matrimandir, el Templo Madre, lugar de meditación colectiva. Lo dividieron en 4 zonas: la internacional, la industrial, la residencial y la cultural, con el área de paz central y un cinturón verde alrededor.

Si querés saber más sobre esta ciudad tan particular, ¡Te invitamos a que continúes la aventura con nosotros en la segunda parte de esta crónica!
Escribe: @mochileroyriñonera



