16 Sep Sumo, la lucha de gigantes
Un ring circular o dojo de arcilla cubierto de arena de 4,5 metros de diámetro, limitado por una soga gruesa de arroz (tawara) enterrada y elevado unos 60 centímetros del suelo es el escenario.
Los protagonistas (rikishi) son hombres (a nivel profesional), en promedio de 1,85 mt de altura y 150 kg de peso.
El vestuario es un mínimo pero delicado taparrabos de seda, el mawashi.
Los actos normalmente duran pocos segundos y es raro que pasen el minuto de duración.
Su historia inició en el año 23 A.C y hay registros de actuaciones ininterrumpidas desde el 642 D.C.

Con bases en la religión sintoísta, todavía conserva algunos rituales, como purificar el terreno esparciendo sal o tomar agua para fortalecerse previo a la pelea y los aplausos para atraer la atención de los dioses posteriores a la misma.
Las reglas son simples, el primer luchador en tocar el suelo con algo más que la planta de sus pies o salirse del dojo pierde. Se permite cualquier tipo de golpe salvo en los ojos, tirones de pelo, con puño cerrado, estrangulamientos o bloqueos de articulaciones.

¿Ya sabes de qué obra estamos hablando?
¡Claro! Nada más y nada menos que del deporte nacional japonés, el SUMO.
Si te encuentras planeando un próximo viaje a la tierra del sol naciente y te interesa la cultura y el deporte, no te pierdas la oportunidad de ver este espectáculo en primera persona.La mayoría de la gente al pensar en un deportista se imagina a alguien atlético, esbelto, ágil, fit. Pero el sumo es un deporte muy particular. A diferencia de otros deportes de lucha cuerpo a cuerpo como el boxeo, aquí no hay restricciones de peso ni categorías, por lo que una parte fundamental de la preparación de un luchador de sumo es ganar peso para poder hacerle frente a cualquier contrincante que pueda aparecer frente a él.

Aparte del entrenamiento en técnicas de empuje, derribos y defensa, otra pata de la preparación de estos deportistas es su dieta. Esta se basa en el Chanko Nabe, un guiso hipercalórico que cada establo (así se les llama a las viviendas y lugares de entrenamiento de los sumotori) prepara a gusto y piacere. Los ingredientes pueden variar, pero en general está compuesto por carnes varias (ternera, pollo, cerdo, buey, pescado y mariscos) trozadas, caldo de pollo, algas, huevos, tofu o miso, fideos udon y verduras variadas, acompañado por arroz, cerveza o sake.
Lo comen al mediodía, luego del entrenamiento matutino en ayunas. Te imaginas lo que piensan a la mañana… ¿Para qué comer desayuno si voy a perder todas esas calorías entrenando?. Luego, para que todas esas calorías se asienten bien en el cuerpo, se toman una buena siesta.

Es interesante saber que buscar ventaja en el tamaño corporal surgió recién en el siglo XX, siendo antes fibrosos y ágiles. Lamentablemente este estilo de vida les resta 10 años de expectativa de vida con respecto al japonés promedio.
Las relaciones dentro del sumo y especialmente en el establo o heya están marcadas por la tradición y las jerarquías. Así es como los luchadores de bajo rango son quienes cocinan para todos y los últimos en servirse. Difícil llegar al tamaño de sus compañeros si no les dejan comida, ¿No?
Los luchadores tienen prohibido manejar vehículos por el riesgo de que se queden dormidos y tienen estipulado su peinado y hasta su vestimenta, mejorando las telas y diseños, según la categoría.
Luego de cada torneo, según sus victorias y derrotas se acomodan las categorías. El pináculo de esta pirámide es el yokozuna, el gran campeón que no puede ser degradado, aunque se espera que se retire cuando su nivel baja. Por los últimos 20 años, Mongolia se enorgullece de poseer varios yokozuna, campeones máximos a nivel profesional.

Este deporte es tan peculiar, que hasta el árbitro tiene categorías, vestimenta especial que va mejorando y tradicionalmente llevan un sable bajo el atuendo, demostrando que están dispuestos a cometer seppuku, el suicidio por evisceración, en caso de cometer un error. Claramente el VAR no llegó al sumo.
Si te encuentras interesado en participar de esta experiencia única, todos los meses impares hay torneos profesionales, mientras que los meses pares son para entrenar y para torneos amateurs.
Hay 3 categorías de asientos: sillas en las gradas, almohadones a nivel del dojo o ringside, este último bajo tu propio riesgo ya que no hay cuerdas en este ring y puedes terminar con 150 kilos de japonés encima!
Otra opción es visitar un establo donde viven y entrenan o charlar con el dueño de algún restaurante de chanko nabe, generalmente luchadores de sumo retirados.
¿Qué esperas? ¿Te lo vas a perder?
Escribe: @mochileroyriñonera




