16 Sep Visitamos DMZ, la zona de conflicto entre Coreas
Entre Corea del Sur y del Norte, en el límite entre países hermanos con más similitudes que diferencias, se estableció una zona de 250 kilómetros de largo y 4 kilómetros de ancho, llamada la “Zona Desmilitarizada”.
Dividiendo a ambas Coreas casi en partes iguales a través del paralelo 38° Norte, sobre la línea de demarcación militar al final de la Segunda Guerra Mundial, esta zona se creó como parte del Acuerdo de Armisticio firmado entre la ONU, China, Corea del Norte y del Sur en 1953.
Es una zona caliente, donde a lo largo del tiempo hubo víctimas de ambos lados y que presenta un “Área de Seguridad Conjunta”, donde se llevan a cabo las negociaciones.
Si te encuentras de paso por Seúl y quieres visitar este interesante lugar, continúa leyendo que te explicamos cómo puedes hacerlo y qué encontrarás allí.
La historia de este lugar inicia al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética se dividían los restos de Europa y Asia. Gracias al apoyo de estos países, en 1948 se crearon la República Popular Demócrata de Corea (conocida como Corea del Norte, de ideología comunista) y la República de Corea (o Corea del Sur, liberal y democrática) y establecieron el paralelo 38° como frontera de facto entre ambas nuevas naciones. Fue por algunos años una de las zonas de mayor conflicto de la Guerra Fría, hasta que en 1950 se desató la Guerra de las Coreas que se cobró más de 3 millones de víctimas y terminó con un armisticio firmado por ambas partes en Julio de 1953.

Paradójicamente, hoy en día, esos 4 kilómetros de zona desmilitarizada están rodeados de las áreas más densamente militarizadas del mundo, ya que en los 66 años posteriores al armisticio siguieron existiendo conflictos esporádicos entre las partes. Es interesante pensar en las familias que fueron divididas por diferencias políticas y que aún en la actualidad no pudieron reunirse. Algo similar a lo que ocurrió con el Muro de Berlín, pero que sigue en vigencia.
A pesar de la violencia tácita y el conflicto constante de la zona, es un popular destino turístico, atrayendo a más de 1.2 millones de visitantes por año.
Viniendo desde Seúl, es bizarro encontrar un parque de atracciones previo a la entrada a la zona desmilitarizada.
Nosotros nos tomamos un bus local desde Seúl que nos llevó hasta la entrada a la zona desmilitarizada (DMZ), donde se compra el ticket para el tour en bus que te llevará por los lugares más emblemáticos.
La visita organizada de algunas horas, te va a llevar primero al túnel de infiltración N°3. Desde 1974 se han encontrado 4 de estos túneles creados por los norcoreanos para lanzar ataques sorpresa contra sus vecinos. Hoy, este túnel de 265 metros de largo y 73 metros de profundidad es una visita obligada, que te lleva hasta la línea divisoria donde hay un contador con los días pasados desde la fecha de armisticio. ¡Atentos! No es para claustrofóbicos. Acuérdate de ponerte un casco porque algunas secciones son bastante bajas. Vas a poder ver partes en las que la piedra está pintada de negro, alegando los norcoreanos que eran minas de carbón y no túneles de infiltración.

Luego, continuarás la visita por el Observatorio Dora, donde una terraza con largavistas te permitirán “espiar” el territorio de Corea del Norte. Se puede ver el mástil de 160 metros con la bandera norcoreana (que pesa 260kg) y creado para competir con el mástil surcoreano de ¿Apenas? 98 metros de alto con su bandera de 130kg.
También podrás observar el poblado de Kijong-Dong, con edificaciones de concreto pintadas de colores brillantes, luces y una pulcritud fuera de lugar, raro de encontrar en zonas rurales. En realidad, este es un pueblo fantasma, sin habitantes y con edificaciones falsas, sin ventanas ni ambientes, creado por el gobierno de Kim Jong Un para aparentar una vida apacible y feliz, en uno de los países más estrictos, restrictivos y censurados del mundo.
Puedes optar, según los horarios, por visitar también la zona de seguridad conjunta (JSA), donde se encuentran los edificios de los cascos azules de la ONU y las mesas de negociaciones entre ambas Coreas. En esta zona se encuentra el “puente de no retorno”, que se utilizaba para el intercambio de prisioneros.
En Junio 2019, el presidente Donald Trump fue el primero en su cargo en ingresar a Corea del Norte a través de la JSA junto a Kim Jong Un y tuvieron un encuentro histórico junto al líder surcoreano.
La visita finalizará con una parada en la Estación de Tren Dorasan, símbolo de esperanza de la reunificación, que una vez inaugurada uniría a ambas Coreas y haría de nexo entre Corea del Sur y Europa, a través de este tren trans-coreano que conectaría con el transiberiano. Junto a la estación se encuentra el Parque de Paz de Dorasan, con esculturas que esperan el fin del conflicto.
Es una visita única e imperdible si tienes unos días en la capital de Corea del Sur.
Escribe: @mochileroyriñonera




